Las subas en luz, gas, agua y combustibles serán inferiores al 2%, mientras se retrasa la aplicación del nuevo esquema mensual. El peso de los precios regulados en el Índice de Precios al Consumidor.
Abril llegará con nuevos aumentos en los servicios públicos de luz, gas, agua, transporte y combustibles. El Gobierno nacional tenía previsto implementar desde ese mes un nuevo esquema tarifario con ajustes mensuales indexados a la inflación, pero resolvió postergarlo.
Según confirmaron fuentes oficiales, el sistema comenzará a regir recién en mayo y, por lo tanto, en abril las subas serán limitadas bajo un esquema discrecional.
La Secretaría de Energía está en la etapa final del proceso de Revisión Quinquenal de Tarifas (RQT), que definirá el sendero de inversiones y ajustes hasta 2029. Este mecanismo, que no se aplicaba de manera sistemática desde hace casi tres décadas, será el marco técnico para las futuras actualizaciones mensuales.
Las audiencias públicas realizadas en febrero marcaron el inicio formal de este proceso, en el que se espera que las empresas presenten planes de inversión para mejorar la infraestructura de servicios energéticos, a cambio de un esquema de tarifas más estable.
La fórmula original diseñada por la Secretaría de Obras Públicas contemplaba ajustes en función del índice de salarios, el IPIM y el IPC, lo que en enero hubiese implicado un aumento del 3,29%, pero el Gobierno resolvió limitar esas subas.

En el sector energético, el Poder Ejecutivo tenía previsto aplicar un esquema de actualización automática desde abril, pero la medida se postergó por la situación macroeconómica y la necesidad de contener el índice de precios. De esta forma, los aumentos seguirán decidiéndose caso por caso, sin reglas fijas de actualización.
En paralelo, se espera un nuevo ajuste en los combustibles desde el martes 2 de abril. Aunque no se ha informado oficialmente el porcentaje, estimaciones privadas prevén una suba inferior al 2%. Las petroleras, que vienen aplicando incrementos mensuales desde diciembre, acompañan así el esquema de ajustes administrados que el Gobierno promueve para evitar un mayor arrastre inflacionario.
Estos incrementos se producen en un contexto de volatilidad cambiaria y presión financiera. El Banco Central acumuló ventas por USD 1.637 millones desde el 14 de marzo, en medio de tensiones con el mercado por versiones de cambios en el régimen cambiario. Las reservas internacionales perforaron el piso de USD 26.000 millones, y el mercado de futuros tuvo días de alta volatilidad por rumores sobre un eventual levantamiento del cepo.

Aunque por ahora no se observa un traslado directo de esa volatilidad a los precios, las consultoras ya marcan un freno en la desaceleración inflacionaria.
Según Equilibra, la inflación proyectada para marzo es del 2,6%, con una inflación núcleo del 2,5%. La suba en la cuarta semana del mes fue del 0,4%, empujada por precios estacionales como verduras e indumentaria.
Por su parte, la consultora ACM advirtió que en los últimos tres meses se observó una marcada divergencia entre la inflación de bienes (1,9% mensual promedio) y la de servicios (3,8%), impulsada por la recomposición de precios regulados y tarifas. En febrero, la inflación núcleo se ubicó en 2,4% mensual, mientras que los precios regulados treparon por encima del 3%. Esta tendencia no parece revertirse en marzo, donde los primeros relevamientos muestran nuevamente a los regulados encabezando las subas.